El anime ya no es un fenómeno de nicho: se ha convertido en un titán de la industria del entretenimiento global, y Japón está tomando medidas estratégicas para mantener su liderazgo. Según un reporte de Financial Times, el país del sol naciente ha comenzado a reorganizar profundamente su sector creativo ante la competencia creciente de China y la pérdida de creadores legendarios como Akira Toriyama y Kentaro Miura.
“Necesitamos formar nuevos creadores aquí, de lo contrario, China y otros comenzarán a crearlos”, advirtió Minoru Kiuchi, Ministro japonés de Seguridad Económica.
El poder económico del anime japonés
Entre 2013 y 2023, el valor de las exportaciones de contenido japonés (anime, manga, videojuegos y cine) ascendió a 5.8 billones de yenes, es decir, casi 40 mil millones de dólares. Sorprendentemente, esto supera las exportaciones de sectores clave como el acero, los petroquímicos y los semiconductores.
El responsable de la división de animación de Toho y ‘Chief Godzilla Officer’, Keiji Ota, declaró:
“La fuerza del IP japonés está siendo reconocida en todo el mundo”.
Ejemplos claros de esta influencia son series como Attack on Titan, Demon Slayer y Jujutsu Kaisen, que han consolidado una base de fans multimillonaria a nivel global.
¿Cuál es el problema?
A pesar del éxito, la estructura actual de producción y distribución es ineficiente, según advierte el periodista Roland Kelts. El modelo de licenciamiento maestro deja enormes ganancias a los distribuidores, mientras los estudios y creadores reciben una fracción mínima del beneficio. Ota explica que, hasta ahora, solo se vendía una gran licencia global sin saber el desempeño real por región. El futuro, según Toho, está en negociar licencias regionales específicas.
Otra solución planteada por Financial Times es la creación de plataformas japonesas propias con alcance internacional, que permitan un control más directo y justo de los ingresos y la promoción del contenido.
China ya está avanzando
Japón no es el único país que ve el potencial del anime y la animación. China está invirtiendo fuerte en sus propios creadores e IPs. Ejemplo de ello es el filme animado Nez Ha 2, que ha recaudado más de 2.1 mil millones de dólares desde su estreno en febrero de 2025. La película incluso tuvo funciones limitadas en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, demostrando que la animación china ya está compitiendo a nivel internacional.
Falta de nuevos talentos y condiciones laborales precarias
Uno de los problemas más urgentes en Japón es la escasez de jóvenes creadores. La pérdida de figuras como Toriyama y Miura ha dejado vacíos creativos enormes. Además, los bajos sueldos y las denuncias de explotación laboral hacen poco atractiva la carrera de animador para las nuevas generaciones.
Si Japón desea mantener su supremacía, será crucial mejorar las condiciones económicas de quienes producen el contenido. De no hacerlo, talentos emergentes podrían migrar a otros países o plataformas más lucrativas.
El futuro de la industria: oportunidades y desafíos
A pesar de los retos, el pronóstico es alentador: un informe de Jefferies proyecta que los ingresos globales del anime podrían duplicarse de aquí a 2030, alcanzando 60.1 mil millones de dólares. Pero para lograrlo, Japón tendrá que apostar por la innovación, la inversión en talento nuevo y la reestructuración del sistema de distribución.
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Fuente: CBR
