En una nueva declaración publicada el lunes 29 de septiembre en su red social Truth Social, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su intención de imponer un arancel del 100% a todas las películas producidas fuera del país, incluyendo potencialmente a producciones de anime japonés y otros contenidos audiovisuales internacionales.
Este anuncio marca la segunda vez que el mandatario lanza esta amenaza comercial, tras una declaración similar realizada en mayo de este mismo año. A pesar de ello, hasta el momento no se ha implementado formalmente ningún tipo de tarifa o impuesto, y las implicaciones legales y logísticas de dicha medida siguen siendo poco claras.
¿Una amenaza real o una táctica política?
La publicación afirma textualmente que Trump está “imponiendo un arancel del 100% a todas las películas que se hagan fuera de los Estados Unidos”. El mandatario ya había calificado en mayo a las películas extranjeras como una “amenaza a la seguridad nacional”, y había autorizado al Departamento de Comercio y al Representante de Comercio, Jamieson Greer, a iniciar el proceso de implementación.
Sin embargo, la medida aún no ha entrado en vigor, y no hay indicios claros sobre cómo se ejecutaría en la práctica. La realidad de la industria cinematográfica moderna es que incluso las películas producidas por grandes estudios de Hollywood suelen tener componentes multinacionales: rodajes en el extranjero, equipos internacionales o financiamiento desde múltiples regiones.
En este contexto, definir qué es una película “hecha fuera de EE.UU.” se vuelve extremadamente complejo, lo que deja en el aire la viabilidad de una política de este tipo.
¿El anime estaría en la mira del arancel?
Aunque el comunicado no menciona al anime de manera específica, la comunidad otaku ya ha comenzado a preguntarse qué impacto tendría esta medida en la distribución de anime en EE.UU., uno de sus mercados más importantes fuera de Asia.
Cabe recordar que muchas series populares, como Attack on Titan, My Hero Academia o Jujutsu Kaisen, se emiten legalmente en plataformas como Crunchyroll, Netflix o HIDIVE, generando ingresos mediante licencias, publicidad y suscripciones.
Si la medida se aplicara de forma estricta, las distribuidoras y plataformas tendrían que pagar un arancel del 100% para importar anime japonés, encareciendo severamente su operación o reduciendo drásticamente el catálogo disponible en EE.UU. Esto también podría impactar indirectamente al doblaje, subtitulaje y eventos relacionados con anime en territorio estadounidense.
Producciones anime con participación extranjera
Otro aspecto delicado es que algunas producciones de anime ya cuentan con participación internacional, lo cual podría convertirlas en un blanco más directo del supuesto arancel. Por ejemplo:
- Algunos episodios o tareas de animación se subcontratan a estudios en China o Corea del Sur, una práctica común en títulos como One Piece o Boruto.
- Plataformas como Netflix o Disney+ han coproducido directamente anime japonés, como Cyberpunk: Edgerunners o Star Wars: Visions.
- Algunas producciones recientes han incluido animadores y creativos estadounidenses o de otras nacionalidades, tanto en diseño como en postproducción.
Esto complica aún más la aplicación del impuesto, ya que no todo el anime es 100% japonés, al menos en términos técnicos de producción.
Contexto internacional: moratoria de la OMC hasta 2026
En marzo de 2024, la Organización Mundial del Comercio (OMC) aprobó una extensión de la moratoria sobre tarifas a bienes digitales, como transmisiones electrónicas, hasta marzo de 2026 o hasta su próxima conferencia ministerial. Esto podría limitar temporalmente la aplicación de tarifas a contenidos digitales como anime vía streaming, aunque la postura de EE.UU. bajo el mandato de Trump podría desafiar acuerdos internacionales.
¿Una amenaza concreta o campaña electoral?
Analistas coinciden en que este tipo de declaraciones podrían formar parte de una estrategia política de cara a las elecciones presidenciales, donde Trump busca fortalecer su imagen proteccionista y nacionalista. Sin embargo, la implementación de una tarifa tan generalizada implicaría una guerra comercial cultural, cuyas consecuencias serían enormes no solo para el anime, sino para toda la industria del entretenimiento global.
Mientras tanto, los fans, distribuidores y creadores de contenido seguirán observando con atención cómo evoluciona esta situación. Por ahora, el anime sigue llegando a EE.UU. sin aranceles, pero el futuro podría cambiar drásticamente dependiendo de decisiones políticas en la Casa Blanca.
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Fuente: Anime News Network
