Jaadugar: A Witch in Mongolia muestra el proceso creativo de Science SARU en un nuevo video detrás de cámaras
Jaadugar: A Witch in Mongolia, uno de los animes históricos más llamativos de 2026, reveló un nuevo video detrás de cámaras que permite asomarse al proceso de producción de Science SARU, el estudio responsable de llevar a la pantalla esta historia ambientada en el Imperio Mongol del siglo XIII.
El video, titulado “The Making of Jaadugar: A Witch in Mongolia”, explora cómo el equipo de producción adaptó el manga A Witch’s Life in Mongol, obra de Tomato Soup. La serie original es un drama histórico de corte palaciego que se desarrolla durante una de las épocas más expansivas y violentas del Imperio Mongol, pero contado desde la mirada de una joven que no sobrevive por la fuerza, sino por el conocimiento.
Naoko Yamada explica el reto de adaptar el paso del tiempo del manga al anime
Uno de los puntos más interesantes del making-of es la participación de Naoko Yamada, directora ejecutiva de Jaadugar: A Witch in Mongolia. En el video, Yamada habla sobre el desafío de trasladar al lenguaje de la animación el paso del tiempo que aparece en el manga original.
Según Yamada, el equipo dedicó mucho tiempo a pensar cómo abordar ese aspecto de la adaptación. No se trata solamente de animar escenas en orden, sino de capturar cómo el tiempo transforma a los personajes, sus recuerdos, sus heridas y la manera en que perciben el mundo que los rodea.
Este detalle es especialmente importante porque A Witch’s Life in Mongol no es una obra de fantasía histórica ligera. Su historia se apoya en pérdidas, aprendizaje, desplazamiento, ambición imperial y supervivencia intelectual. Adaptar ese ritmo al anime requiere sensibilidad para que los saltos temporales y los cambios emocionales no se sientan apresurados.
Yamada es una elección muy interesante para este proyecto, ya que su carrera ha estado marcada por obras donde el gesto pequeño y la emoción silenciosa tienen muchísimo peso. En trabajos como K-On!, A Silent Voice, Liz and the Blue Bird y The Heike Story, su dirección ha destacado por tratar la intimidad de los personajes con una sensibilidad muy particular. Esa experiencia encaja de forma natural con una historia como Jaadugar: A Witch in Mongolia, donde el drama humano se cruza con una escala histórica enorme.
Abel Góngora y Kenichi Yoshida hablan sobre las decisiones visuales del anime
El video detrás de cámaras también incluye conversaciones entre Naoko Yamada, el director Abel Góngora y Kenichi Yoshida, quien participa como diseñador de personajes y jefe de sakuga. Estas charlas profundizan en algunas de las decisiones visuales usadas para construir la identidad del anime.
Entre las técnicas mencionadas está la eliminación de líneas fuera de los contornos principales de los personajes, una decisión visual que puede parecer pequeña, pero que afecta directamente la textura de la animación. Este tipo de recurso puede ayudar a que los diseños se sientan más limpios, expresivos o integrados con los fondos, dependiendo de la intención de cada escena.
En una producción histórica como Jaadugar: A Witch in Mongolia, el apartado visual debe equilibrar varias necesidades al mismo tiempo: respetar el diseño del manga, transmitir la crudeza del contexto histórico, hacer que los personajes se sientan vivos y construir un mundo amplio sin perder la delicadeza emocional de la protagonista.
El equipo viajó a Mongolia para estudiar paisajes y vida nómada
Otro punto clave del making-of es que el equipo de producción realizó una investigación de locaciones en Mongolia. Los directores pudieron experimentar de primera mano los paisajes del país y su estilo de vida nómada, observaciones que posteriormente influyeron en la forma en que el anime representa su ambientación.
Este tipo de trabajo de campo es fundamental en una serie que no solo quiere usar Mongolia como un fondo exótico, sino construir una sensación de lugar con peso histórico y cultural. Los paisajes, la luz, los espacios abiertos y la vida nómada pueden cambiar por completo la manera en que una historia se siente en pantalla.
En el caso de Jaadugar: A Witch in Mongolia, la ambientación no es un simple decorado. El Imperio Mongol, su expansión y su impacto sobre distintas ciudades y pueblos son parte central del conflicto. Por eso, que el equipo haya observado directamente el entorno ayuda a reforzar la autenticidad visual del anime.
El making-of incluye entrevistas con el cast principal
El video también presenta entrevistas con parte del elenco de voces, incluyendo a Akira Sekine, quien interpreta a Sitara; Ami Koshimizu, voz de Töregene; y Jun Saito, quien da voz a Muhammad.
Estas entrevistas permiten entender mejor cómo el cast se aproxima a personajes insertos en una historia de gran carga emocional. Sitara, en particular, es una protagonista que atraviesa pérdida, esclavitud, aprendizaje, rabia y deseo de venganza. Su interpretación vocal necesita capturar tanto vulnerabilidad como determinación, dos elementos esenciales para que el público conecte con su viaje.
En dramas históricos, la actuación de voz tiene un reto especial: debe sentirse intensa sin romper el tono del periodo narrativo. La emoción no puede sonar genérica, porque los personajes están condicionados por una época, una estructura social y un contexto de guerra que pesa sobre cada decisión.
De qué trata Jaadugar: A Witch in Mongolia
Basado en el manga premiado A Witch’s Life in Mongol, el anime Jaadugar: A Witch in Mongolia se sitúa durante el Imperio Mongol del siglo XIII y sigue a Sitara, una joven que sobrevive a un destino brutal utilizando el conocimiento en lugar de la fuerza.
Después de perderlo todo por la expansión del imperio, Sitara logra infiltrarse en la corte real con el objetivo de buscar venganza. Ahí, su destino queda entrelazado con el de Töregene, una mujer que también guarda su propio odio hacia el imperio.
Esta premisa convierte a la obra en algo más que un drama de venganza. La historia explora cómo el conocimiento puede convertirse en una herramienta de supervivencia en un mundo dominado por la violencia, la conquista y las jerarquías de poder. Sitara no es presentada como una guerrera tradicional, sino como alguien que debe aprender a moverse entre sistemas políticos, tensiones de corte y heridas personales.
Sitara: una protagonista que usa el conocimiento como arma
La sinopsis oficial presenta a Sitara como una niña que se encuentra en los mercados de esclavos de Irán durante el siglo XIII. Tras perder a su madre y ser arrancada de su tierra natal, queda completamente sola, sin medios para sobrevivir por su cuenta y sin esperanza para el futuro.
Su vida cambia cuando es acogida por Fatima, una mujer de buen corazón proveniente de una familia de eruditos. Las palabras del hijo de Fatima, Muhammad, marcan profundamente a Sitara: si estudia y se vuelve sabia, podrá encontrar el mejor camino sin importar qué dificultad se le presente.
Movida por esa enseñanza, Sitara comprende la importancia del conocimiento y comienza a profundizar en su educación. Su sueño es alcanzar algún día a Muhammad, quien parte en un viaje en busca de sabiduría.
Mientras tanto, bajo el reinado del emperador Genghis Khan, el poderoso Imperio Mongol continúa su marcha imparable, conquistando nación tras nación y expandiendo su influencia por el mundo. Esa ambición sin límites llega finalmente a la ciudad de Sitara. A manos de Tolui, el cuarto príncipe del imperio, su vida cotidiana llega a su fin.
Tras perderlo todo, Sitara jura vengarse del imperio que lo consume todo.
Science SARU lleva al anime una historia histórica con ambición internacional
La producción de Jaadugar: A Witch in Mongolia está en manos de Science SARU, estudio que en los últimos años se ha convertido en uno de los nombres más interesantes del anime contemporáneo por su estilo visual flexible, expresivo y arriesgado.
El estudio es conocido por obras como Devilman: Crybaby, Keep Your Hands Off Eizouken, DAN DA DAN, y la reciente SANDA. Además, Science SARU fue adquirido recientemente por TOHO, una de las compañías más importantes de la industria audiovisual japonesa.
La elección de Science SARU para Jaadugar: A Witch in Mongolia resulta muy llamativa porque el estudio suele destacar cuando trabaja con estilos visuales poco convencionales o propuestas narrativas que requieren mucha personalidad. Adaptar un drama histórico ambientado en el Imperio Mongol exige una mirada distinta a la de un anime de acción tradicional, y el nuevo making-of deja claro que el equipo está tomando muy en serio el proceso de trasladar el manga a la animación.
Jaadugar: A Witch in Mongolia ya fue reconocida en Annecy 2026
Antes incluso de su transmisión, Jaadugar: A Witch in Mongolia ya había obtenido reconocimiento internacional al ser seleccionada en la categoría Official Competition TV Films del Annecy International Animation Film Festival 2026.
Este reconocimiento es importante porque Annecy es uno de los festivales de animación más prestigiosos del mundo, y su selección coloca a la serie en una conversación global sobre calidad artística, dirección visual y ambición narrativa. Para un anime basado en un manga histórico, llegar a ese escaparate antes de su emisión refuerza las expectativas alrededor del proyecto.
El manga original también ha recibido importantes reconocimientos. Recientemente ganó el Grand Prize en la división de cómic de la 55.ª edición de los Japan Cartoonists Association Awards, consolidando aún más su reputación como una obra destacada dentro del manga histórico contemporáneo.
Staff principal de Jaadugar: A Witch in Mongolia
El equipo principal de la adaptación reúne nombres muy fuertes de la animación japonesa:
- Directora ejecutiva: Naoko Yamada, conocida por The Heike Story, The Colors Within y A Silent Voice.
- Director: Abel Góngora, quien trabajó en DAN DA DAN Season 2, Scott Pilgrim Takes Off y Star Wars: Visions – T0-B1.
- Diseño de personajes y jefe de sakuga: Kenichi Yoshida, reconocido por Eureka Seven, Overman King Gainer y The Orbital Children.
- Composición de la serie: Kanichi Kato, vinculado a The Eminence in Shadow, Teasing Master Takagi-san y Black Clover.
- Música: Koshiro Hino, reconocido por su sensibilidad musical y conocimiento de instrumentos tradicionales, debutando como compositor de anime.
- Producción de animación: Science SARU.
La presencia de Koshiro Hino es especialmente interesante porque la música puede ser una pieza central para construir la atmósfera del mundo de Jaadugar: A Witch in Mongolia. Una historia ubicada en el siglo XIII y cruzada por distintas culturas, cortes y territorios necesita un sonido capaz de transmitir escala histórica sin perder intimidad emocional.
A Witch’s Life in Mongol: el manga de Tomato Soup que conquistó a la crítica
Tomato Soup escribe e ilustra A Witch’s Life in Mongol, también conocida como Tenmaku no Jadugaru. El manga histórico comenzó su serialización en septiembre de 2021 en el sitio Souffle de Akita Shoten, y cuenta con cinco volúmenes publicados hasta abril de 2025.
La obra obtuvo el primer lugar en “This Manga is Amazing! 2023” de Takarajimasha, dentro de la categoría femenina. Además, apareció en el ranking de los Manga Taisho Awards durante dos años consecutivos, en 2023 y 2024.
Yen Press licenció el manga en inglés, lo que ha permitido que más lectores internacionales puedan acercarse a una historia que mezcla drama histórico, supervivencia, conocimiento y venganza en un contexto poco habitual dentro del anime comercial.
Por qué Jaadugar: A Witch in Mongolia destaca entre los animes históricos recientes
Jaadugar: A Witch in Mongolia tiene varios elementos que la hacen sobresalir dentro del panorama actual. No se trata solo de una historia ambientada en el pasado, sino de una obra que usa el contexto histórico para hablar de poder, educación, pérdida y resistencia.
Entre sus puntos más fuertes destacan:
- Una protagonista que sobrevive mediante el conocimiento, no mediante fuerza física.
- Un contexto histórico poco explorado en el anime, centrado en el Imperio Mongol del siglo XIII.
- Una adaptación producida por Science SARU, estudio reconocido por su creatividad visual.
- La dirección ejecutiva de Naoko Yamada, una figura clave del anime emocional contemporáneo.
- Un manga original premiado, con reconocimiento en Japón y licencia internacional.
- Investigación de locaciones en Mongolia, incorporada al diseño del mundo animado.
- Reconocimiento previo en Annecy 2026, antes de su transmisión.
Este enfoque puede atraer tanto a fans del anime histórico como a quienes disfrutan obras con una protagonista inteligente, resiliente y movida por una herida profunda. También puede conectar con lectores que buscan historias alejadas de los escenarios escolares o de fantasía genérica que dominan muchas temporadas.
Una producción que mira al pasado con sensibilidad moderna
El nuevo making-of de Jaadugar: A Witch in Mongolia deja claro que Science SARU no está tratando esta adaptación como una simple traslación del manga al anime. El equipo está pensando en cómo representar el paso del tiempo, cómo construir el trazo visual de los personajes, cómo integrar paisajes reales de Mongolia y cómo dar vida a una historia donde el conocimiento pesa tanto como la tragedia.
La combinación de Naoko Yamada, Abel Góngora, Kenichi Yoshida y Science SARU promete una adaptación con fuerte personalidad visual y emocional. Además, el hecho de que el equipo haya investigado directamente la vida nómada y los paisajes mongoles refuerza la idea de que la serie buscará una ambientación cuidada, no solo decorativa.
En una industria donde muchas producciones compiten por llamar la atención con acción, comedia o fantasía inmediata, Jaadugar: A Witch in Mongolia parece apostar por otro tipo de fuerza: una historia de supervivencia intelectual, memoria histórica y venganza contenida, construida desde la mirada de una joven que aprende a usar la sabiduría como su arma más poderosa.
Jaadugar: A Witch in Mongolia se perfila como una de las adaptaciones más ambiciosas de Science SARU
Con su nuevo video detrás de cámaras, Jaadugar: A Witch in Mongolia aumenta todavía más la expectativa alrededor de su producción. El making-of no solo muestra detalles técnicos, sino que revela el cuidado con el que el equipo está abordando una obra compleja, marcada por el dolor de Sitara, la expansión del Imperio Mongol y la importancia del conocimiento como herramienta de resistencia.
La adaptación de A Witch’s Life in Mongol tiene todos los ingredientes para convertirse en una de las propuestas más especiales del anime histórico reciente: un manga premiado, una directora ejecutiva de enorme sensibilidad, un estudio con identidad visual propia y una historia que se aleja de los caminos más comunes del anime comercial.
Si Science SARU logra capturar la fuerza del manga de Tomato Soup, Jaadugar: A Witch in Mongolia podría convertirse en una de esas series que no solo se ven, sino que se recuerdan por la forma en que transforman la historia, el dolor y la inteligencia en animación.
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Fuente: Anime Corner
