Las vivencias directas en Mongolia ayudaron a Naoko Yamada y Abel Góngora a dar forma al mundo de Jaadugar: A Witch in Mongolia. En una entrevista exclusiva con Crunchyroll News, coordinada con la revista japonesa Newtype, los realizadores hablaron sobre la investigación cultural, las decisiones de animación y la historia de Sitara, una joven cuya inteligencia se convierte en su herramienta para sobrevivir.
La entrevista original fue realizada por Hitomi Wada. Yamada participa como directora ejecutiva y Góngora dirige la serie, adaptación del manga de Tomato Soup producida por el estudio Science SARU.
Sitara convierte el conocimiento en un camino hacia la supervivencia
La historia sigue a Sitara, una joven esclavizada que vive en Persia hasta que Fatima la compra y la trata con bondad. Muhammad, el hijo de Fatima, le enseña la importancia y las posibilidades que puede ofrecer el conocimiento. Sus palabras —«Si estudias y te vuelves sabia, no importa lo difícil que sea la situación: sabrás qué es lo mejor que puedes hacer»— despiertan algo en Sitara.
Pero su vida cambia cuando el Imperio mongol ataca la ciudad donde vive. Sitara lo pierde todo a manos de Tolui, el cuarto príncipe del imperio. Llevada como cautiva, conserva el deseo de venganza y empieza a usar su intelecto como arma para acercarse a los círculos de poder.
La experiencia en Mongolia ayudó a definir los espacios y las costumbres
Yamada explicó que el viaje a Mongolia les permitió conocer tradiciones y formas de vida transmitidas entre generaciones. Para ella, observar cómo piensa la gente local y percibir los aromas de la tierra y la sensación del viento fue fundamental para construir la serie.
El equipo también conoció rituales cotidianos que quiso incorporar a la obra. Entre ellos, una costumbre relacionada con la bebida: mojar un dedo en alcohol y salpicarlo hacia el cielo y la tierra antes de beber.
Para investigar la representación de Persia, el equipo visitó el Tokyo Camii & Diyanet Turkish Culture Center. Allí, la llamada islámica a la oración, el adhan, conmovió profundamente a Góngora, quien la grabó para utilizarla en la serie.
La investigación presencial también ayudó a ajustar la escala de los escenarios y personajes. Góngora recordó que, al revisar diseños de interiores de gers —viviendas tradicionales mongolas—, podía apoyarse en su memoria para corregir espacios que se sentían demasiado amplios. También señaló que los caballos mongoles son más pequeños que los occidentales, por lo que pidió varias correcciones cuando aparecían dibujados con un tamaño excesivo.
Una historia histórica distinta a The Heike Story
Yamada comparó la estructura de Jaadugar con la de The Heike Story. Aunque ambas historias incluyen familias, acontecimientos históricos y el siglo XIII, sus protagonistas se relacionan con la historia de maneras opuestas.
En The Heike Story, Biwa observa el curso de los acontecimientos sin poder cambiar el futuro. Sitara, en cambio, queda atrapada dentro de la historia y debe abrirse su propio camino. Yamada señaló que ambas obras retratan las vidas individuales con respeto y cuidado porque se basan en personas y hechos reales.
El arte persa y mongol influyó en el diseño visual
La investigación de pinturas mongolas y arte persa permitió al equipo descubrir un uso juguetón del color en los trazos, algo que Góngora relacionó con las ilustraciones de Tomato Soup. También mencionó la influencia de Taiyo Matsumoto, incluidas las ilustraciones de las portadas de Takemitsu Zamurai.
El equipo experimentó con los contornos de la ropa, eliminando algunas partes y probando distintas técnicas. Según Góngora, los fondos y los métodos de animación terminaron encajando casi de manera mágica, aunque esa búsqueda también representó un desafío para los equipos de diseño de color y composición.
La puesta en escena incorpora composiciones deliberadamente artificiales, simetría y arquitectura persa distintiva. También considera la forma circular de los gers y la orientación tradicional de sus entradas hacia el sur. Para los momentos dramáticos, el equipo recurrió a movimientos de cámara dinámicos y perspectivas marcadas.
Plantas, animales y comida se investigaron según la época
Yamada y Góngora explicaron que la investigación de plantas, animales y elementos naturales se hizo tomando en cuenta la época, el lugar y la estación. El equipo se preguntó qué podía considerarse bello o apetitoso para las personas de ese contexto, cómo cocinaban y comían, y si ciertos detalles eran plausibles en cada espacio.
Como ejemplo, mencionaron la presencia de un faisán en el patio de Fatima y la necesidad de evaluar si encajaba con el lugar. También hablaron del cuidado con que trataron las rosas por su importancia en la cultura persa. La escena en la que Töregene recoge flores expresa su lado más juvenil, y esa idea vuelve a aparecer en el episodio 12.
Los directores quieren seguir el viaje de Sitara
Yamada contó que, al observar a Sitara, siente de manera directa sus emociones: su lucha, sus dudas, el esfuerzo por mantenerse firme y los momentos en que se desvía de su camino. La directora añadió que lo que ocurrirá después solo existe en la mente de la autora original, Tomato Soup, pero que quiere seguir viendo hacia dónde conduce el viaje de la protagonista.
Góngora destacó una contradicción que vuelve complejo al personaje: Sitara no puede odiar por completo a quienes le arrebataron lo que apreciaba, porque comprende que quizá habría podido vivir feliz entre ellos. Aun así, sigue siendo la protagonista sin convertirse en alguien demasiado bondadosa; conserva su lado malicioso y un profundo deseo de venganza mientras asciende de posición.
Los realizadores señalaron que desconocen lo que viene después en la historia, pero ambos desean continuar acompañando el recorrido de Sitara.
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Fuente: Crunchyroll News
